Skip to content

Mi papá

Mi papá published on No hay comentarios en Mi papá

Mi papá es más bien… reservado. Sabe reír y bromear y pasársela bien con la gente que quiere, pero eso no lo despoja del velo de misterio con el que se cubren las personas reservadas. Lo poco que sé de su pasado me lo contaron otras personas. Sé que no la tuvo fácil, que se vió obligado por las circunstancias a crecer muy rápido y que ser un buen hombre es algo que tuvo que aprender de manera autodidacta porque andaba escaso de maestros en esa materia. Pero a mí me enseñó a serlo. O bueno, creo que ahí la llevo. Nunca fue muy de sentarse a explicarme cómo funciona el mundo, pero me instruía con el ejemplo. Por su influencia directa no bebo más que ocasional y muy moderadamente. No fumo. No tengo deudas. Le heredé el gusto por la lectura. A hablar correctamente (ya después se me olvidaría). Me influenció en un montón de cosas, buenas y malas. Otras no me las enseñó y las tuve que aprender sólo, como por ejemplo a andar en bicicleta, a moverme en la calle, en camión, a pelear, a no pelear.

Siempre le voy a agradecer a él —y a mi mamá— haberme dado la vida (ya eso es como el 90% de lo más importante que pudo hacer por mi), y haber estado, como fuera, presente. Dando, guiando. Haciendo lo mejor que podía con las herramientas que tenía. Eso creo que hizo, y con eso me alcanzó para crecer derecho. Bueno o malo, fue medular en formar la persona que soy ahora. Sé que mi papá no es perfecto. No creo que lo sea nunca, ni aun cuando lo recuerde bajo la benévola luz de la añoranza. Pero fue perfecto para mi.

Mi papá ahora es abuelo. Lo veo jugar con mis hijos y sonreír de una manera diferente, con una sonrisa reservada sólo para ellos. Desde que salí de casa cuando tenía 23 años, dejamos de convivir regularmente, (siempre fui yo más bien independiente en ese sentido), pero a raíz de mis hijos, creo, nos vemos más seguido. El día del padre nos vimos. Le regalé un detalle de AZAP Flores (no eran flores, también venden otras cosas). Abrió la caja con tijeras y retiró el contenido de su embalaje. Leyó en voz alta la tarjeta donde lo llamaba campeón y por un segundo fui niño de nuevo. El paquete contenía un destapador con forma de luchador y una cerveza Campeón sin Corona, ilustrada con un boxeador en la etiqueta; (mi abuelo, entre otras cosas, fue boxeador).

“Campeón sin Corona. ¿Cómo supieron?”, dijo.

Está padre tener 37 años y tener niños y verte de pronto en el sitio que tuvo tu papá antes que tu. Tal vez un día pueda ver a mi propio hijo en el mismo sitio.

Salud viejo.

Share

Primary Sidebar

Secondary Sidebar